martes, 1 de julio de 2008

Playa Jobos la más peligrosa de Puerto Rico

Rodeados por aguas peligrosas

La playa de Jobos, en Isabela, encabeza la lista de las playas más peligrosas en la Isla. En la foto, un joven surfer que se ahogó. (Primera Hora / Archivo)

martes, 1 de julio de 2008

Sara M. Justicia Doll / PRIMERA HORA



Vivimos rodeados de agua por todos lados. Recurrimos a la playa para calmar el terrible calor del verano y también refrescarnos y divertirnos en otras épocas del año.

Sin embargo, en Puerto Rico se registra un promedio de 25 ahogamientos anuales, lo que supera por mucho el promedio de muertes por ahogamiento en estados costeros como Florida, donde se reportan uno o dos casos por año.

"Nuestra preocupación es que se están ahogando 25 personas al año en las playas y eso es una exageración cuando en Florida se te ahogan una o dos personas. Encima de esto, los que mueren son puertorriqueños que están bien y saludables. Si se forma un caos por seis muertes por dengue, la cifra de ahogamientos tiene que ser considerada un problema de salud pública. Esto debe dar paso a la asignación de fondos para adiestrar salvavidas y adquirir equipos de salvamento”, señaló ayer el director del Programa Sea Grant de la UPR en Mayagüez, Ruperto Chaparro.

El experto informó que a modo de hacer un análisis sobre la peligrosidad de las playas puertorriqueñas y las necesidades de educación para evitar ahogamientos, a finales de 2007 visitó la Isla la Asociación de Salvavidas de Estados Unidos.

Tras la visita, la Asociación rindió un informe que fue remitido a las autoridades gubernamentales en el país. El documento levanta serias preocupaciones sobre este asunto.

El estudio reflejó que el 80 por ciento de las personas ahogadas en playas son puertorriqueñas.

Los meses en los que se registran mayores números de muertes por ahogamientos son marzo, mayo y junio.

La lista de playas peligrosas la encabeza Jobos, en Isabela y es que, según explicó Chaparro, “allí la actividad de las olas provoca una resaca. Es decir, que la ola viene y cuando se retira provoca una corriente que la persona siente que es halada por los pies y alejada de la costa. El gran error es que en ese momento las personas intentan nadar a la orilla y se cansan”.

En segundo lugar de peligrosidad se colocan las playas Candelero, en Palmas del Mar, Humacao, y la playa del barrio Puntas, en Rincón.

“En Jobos, te puedo decir que todas las semanas los surfers rescatan a alguien que se lo ha llevado la corriente”, agregó Chaparro.

Uno de los problemas que enfrenta el país para poderse orientar sobre cuáles son las playas peligrosas, opinó Chaparro, es que algunos de los rótulos en donde se advierte de corrientes y resacas son arrancados o vandalizados.

Éste sugirió que también debe aumentar la oferta de cursos de natación en el país.

Se está trabajando con el problema

De su parte, el secretario de Recursos Naturales y Ambientales, Javier Vélez Arocho, reconoció el problema de ahogamientos en Puerto Rico y sostuvo que la Junta de Playas está trabajando con el mismo.

Por ejemplo, Vélez Arocho destacó que para el próximo mes comenzarán dos proyectos pilotos de adiestramiento de salvavidas en las peligrosas playas Jobos de Isabela y Caracoles en Arecibo.

Fue en esta última playa que perecieron este pasado sábado los hermanos lareños Roberto y George López, de 21 y 16 años, respectivamente.

La tragedia ocurrió cuando a George la corriente le impidió regresar a la orilla y Roberto lo siguió para tratar de rescatarlo, y terminó arrastrado también por la fuerza del mar.

Rotulación la clave del éxito

Para el director de la Compañía de Parques Nacionales de Puerto Rico, Ramón Luis Nieves, la rotulación con banderas de colores y la presencia de salvavidas adiestrados han sido la clave del éxito para evitar ahogamientos en los 12 balnearios que la agencia administra.

En lo que va de año, indicó, no se han registrado ahogamientos en ninguno de sus balnearios. En el 2007 se produjo un solo caso en el balneario La Monserrate, en Luquillo.

“Por lo general, las personas van a una playa y ven las banderas de colores y se sienten informados y más tranquilos con salvavidas. Es claro, si la bandera está verde hay un salvavida en funciones y usted se debe bañar frente o cerca de la torre del salvavida. La bandera amarilla representa algún tipo de contaminación del agua y la bandera roja indica que las personas no deben entrar al agua. Nuestra experiencia es que la gente respeta”, sostuvo Nieves.